jueves, 9 de diciembre de 2010

Todo sobre maquillaje


Nadie niega que el maquillaje trasnforma nuestro aspecto y nos hace sentirnos estupendamente bien. Puedes conseguir un aspecto radiante con un maquillaje natural que esté acorde con tus rasgos y tono de piel. Sin embargo, recuerda: menos es más.

Hay dos categorías básicas de color: cálidos y fríos. Debes conocer el color que mejor va a tu tono de piel, mejorarás tu belleza natural.


Rasgos cálidos:
Ojos: verdes, azules, turquesa, marrón dorado o avellana.
Piel: pálida con un tono melocotón o dorado, morena con matices dorados o un bronceado dorado.
Pelo: pelirrojo, con tonalidades rojizas, dorado o gris con mechas doradas.
Los cutis cálidos no son ni muy pálidos ni muy morenos y, por lo general, incluyen los tonos intermedios de piel, como los tonos aceituna y miel, con matices dorados.

Los mejores colores de maquillaje:

Mejillas: bronce, albaricoque y melocotón.
Labios: cerza, rojos teja o dorados, ciruela, marrones bronce y melocotón.
Los colores de la ropa deben ser rojos brillantes, azules y los tonos de tierra, como caqui, verde aceituna y rojizos.

Los colores que peor te van son los apagados, el rosa pálido y el azul rosáceo.

Rasgos fríos:
Ojos: azul oscuro, azul verdoso, marrón oscuro, marrón negro, avellana con motas azules o grises.
Piel: aceituna, bronce, marrón chocolate y cualquier tono de piel con rosa en las mejillas o matices rosas.
Pelo: rubio dorado, marrón oscuro o medio, negro azulado o gris.
Los cutis ” fríos ” incluyen los tonos extremos el espectro completo de tonalidades de la piel: pálido, rosáceo o ébano oscuro; el tono subyacente es azul rosáceo.

Los mejores colores de maquillaje:

Mejillas: rosas o rosáceas.
Labios: rojos azulados, cereaza, rosa suave, malva, borgoña, marrones, berenjena y marrón rosáceo.
Los colores de la ropa deben ser tonos profundos como el azul marino, borgoña, índigo o pasteles terrosos.

Los colores que peor te van son el amarillo y el naranja.

Base y polvos
Lo mejor es que la base y los polvos sean lo más claros y naturales posibles, con un color parecido a tu piel. Cuando compremos una base, debemos intenar ver el color a la luz natural para comprobar su tono real. También hay que tener en cuenta la estación del año; por ejemplo, en invierno el tono de maquillaje deber ser más claro que en verano. Una base más consistente puede mezclarse con un poco de hidratante ligera para obtener una textura más fina.

Aplica la base sobre la cara limpia e hidratada. Extiéndela de modo uniforme y crea una línea natural alrededor de la mandíbula, oídos, ojos y labios. Si aplicas polvos sobre la base, la ayudarás a sentarse y conseguirás un aspecto impecable. Las bases con ingredientes que reflejan la luz y los polvos sueltos ayudan a que la piel tenga un aspecto más radiante.

Algunos problemas de la tez pueden ocultarse con colores específicos. Utiliza un corrector verde para ocultar manchas rojizas de la piel, como espinillas, cicatrices o capilares rotos. Un corrector amarillo cubrirá las ojeras.

Mejillas y coloretes
Aplica el colorete con moderación y extiéndelo ligeramente por debajo de las mejillas, en un movimiento diagonal y hacia arriba, repartiéndolo bien.

Párpados, cejas y pestañas
Dibuja o aplica polvo a las cejas en dirección del crecimiento del pelo con un color que armonice con su color natural. Si aplicas un color base a todo el párpado, ayudarás a que la sombra dure todo el día. Las sombras vienen en varios formatos: polvo, gel o crema.

La utilización de varios tonos, desde el más claro para debajo de las cejas al oscuro sobre las pestañas, dotará a los ojos de definición y profundidad.

Perfila los ojos con un lápiz para darles forma y avivar la mirada. Una sombra en el polvo puede sustituir al lápiz de ojos: humedece un pincel con agua e imprégnalo con la sombra y luego aplícalo al párpado. Para añadir grosor a las pestañas, utiliza una máscara que dé volumen, pero cuidado: algunas máscaras forman pegotes. Durante de día lo ideal es una máscara natural y resistente al agua.

Labios y barras de labios
Utiliza un perfilador que sea ligeramente más claro o próximo a tu color de labios. Perfila los labios completamente antes de aplicar la barra o el brillo. Esto ayudará a que el color dure más y dará un tono equilibrado a los labios.

Prueba a mezclar distintos tonos de barras, hasta que descubras cuáles son los que realmente te van y de los que no vas prescindir nunca. Aunque hayas comprado un tono que no te va bien, si lo mezclas con otros, le darás una nueva oportunidad.

Desmaquillante
Aplica un poco de desmaquillante en un algodón y retira con suavidad los restos de maquillaje. No frotes la piel, sobre todo alrededor de la delicada zona de los ojos. Para retirar cualquier resto de máscara de esta zona usar un desmaquillante específico para ojos.

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